Jengibre
- El jengibre molido aporta a la cocina un sabor cálido, picante y ligeramente dulce, molido fino a partir de raíz seca de Zingiber officinale. Las notas intensas del gingerol natural dan a esta especia su chispa característica, integrándose de manera uniforme en las recetas sin la textura fibrosa de la raíz fresca. Una pequeña pizca de jengibre seco cunde mucho.
- Un básico de despensa para repostería: esta especia seca se integra en pan de jengibre, galletas de jengibre, galletas especiadas, tarta de calabaza y bizcocho de zanahoria. Combina de forma natural con canela, nuez moscada y clavo en mezclas cálidas de horno, y da profundidad a magdalenas, scones y crumbles de fruta. La molienda fina evita fibras sueltas en la masa.
- El jengibre molido es una pieza clave de la cocina salada asiática e india. Añádalo a currys, salteados, marinadas, glaseados y aliños de ensalada para un toque cálido y aromático. Funciona en carnes de cocción lenta, cuscús, tajines y caldos, y redondea masalas y adobos secos caseros. Añádalo pronto para que el sabor se suavice y se integre durante la cocción.
- Bata una pizca de esta especia cálida en té caliente, leche dorada, batidos o bebidas de limón y miel para un sabor especiado y reconfortante. Se disuelve con facilidad en sidra, chai y siropes caseros, mucho mejor que la raíz fresca rallada. Una forma sencilla de dar sabor a jengibre a bebidas frías y calientes.
- El jengibre seco está más concentrado que el fresco: aproximadamente una cucharadita de polvo sustituye a una cucharada de raíz rallada. Tuéstelo brevemente en una sartén seca para intensificar su aroma, o añádalo directamente a masas, salsas y mezclas de especias. Guárdelo en un tarro cerrado, lejos del calor y la luz, para conservar la especia molida fresca y fragante.